Vivimos en la mayor y
más larga bonanza petrolera de la historia. 100$ por barril de petróleo en los
últimos años. Sin embargo, Cumaná es atravesada por ríos de aguas servidas
porque no se ha modernizado su sistema de colectores. Carúpano, Rio Caribe,
Güiria, El Pilar y la mayor parte del Estado Sucre carece de agua corriente
constante. Los hospitales no tienen insumos, ni equipos médicos, ni
ambulancias. El salario de todos los trabajadores del sector público es
miserable. No hay suficientes policías, no hay suficientes patrullas, los
funcionarios deben comprar su uniforme y hasta las balas. Se iniciaron las
clases y los niños del CEI, Creación Fe y Alegría de Cumaná, tienen que seguir
viendo clases en carpa, así como muchas escuelas que están en mal estado. Entonces
uno se pregunta ¿Cómo llegamos a esto? Porque si el barril estuviese a 9$, como
en 1998, uno entendería, pero está a 90-100$, ¿Dónde están los reales?.
No es
fácil responder esta pregunta, ya que la transparencia es nula en este gobierno
en el manejo de los recursos públicos. El temor a la transparencia es evidente
en el oficialismo, tanto así que el gobernador y los legisladores oficialistas regionales
de Sucre rechazaron el año pasado nuestra propuesta de obligar a que todas las
transacciones de los entes públicos regionales sean publicadas en internet. Con
este secuestro de la información sobre el manejo de los recursos de los
venezolanos es complicado responder a nuestra pregunta con certeza.
Sin
embargo, es notorio, por ejemplo, las ayudas a Cuba. Que recibe una cantidad de
petróleo muy superior a su consumo y a precio de gallina flaca, para luego revenderlo.
Así como las ayudas a los países “amigos” de la revolución, con petróleo
subsidiado, pagado en comodísimas cuotas y a tasa de interés muy baja. O los
hospitales, carreteras, escuelas, etc., regalados a estos países “amigos”. Por
este concepto se va una gran parte de los recursos que hacen falta en
Venezuela.
Adicionalmente
uno ve que PDVSA no genera las divisas que debería. En 1998 producían 3,6
millones de barriles y ahora, según la fuente más optimista, se producen 2,8
millones de barriles. Básicamente por una gerencia que prioriza la política
antes que la productividad de sus trabajadores. Además el consumo de gasolina
regalada en el mercado interno se ha incrementado considerablemente por el congelamiento
del precio por 17 años. No solo eso, nos han empeñado con los chinos cientos de
miles de barriles diarios, por muchos años, para pagar un préstamo que nunca
sirvió para incrementar la producción petrolera, el cual fue su objetivo inicial.
Este manejo fraudulento y mediocre de nuestro petróleo se ha tragado gran parte
de la capacidad financiera de la Nación.
No puedo
dejar atrás la corrupción y el abuso de recursos del estado para campañas
políticas. Son muchas las acusaciones a altos funcionarios, pero que se replica
a todo nivel. Lo cual se hace evidente por el estilo de vida de algunos. Así
mismo vemos en cada elección la “compra” indiscriminada de votos por parte del
partido oficialista, que sabemos no son precisamente de sus ahorros.
Pero esto no es todo, la burocracia del siglo
21 y la inflación roja-rojita rematan. Porque, como lo hemos denunciado
regionalmente, tardan meses en arrancar obras que después dejan inconclusas
porque los costos se incrementaron considerablemente.
En
estos regalos y corrupción es que se van los barriles que, ahora cada vez menos,
genera PDVSA y que la burocracia e inflación terminan diluyendo a la nada que
reciben los venezolanos de sus impuestos y petróleo.
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@PaulElguezabal
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